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Cómo mejorar la calidad de tus pensamientos.

by Jhenny Antiques October 14, 2019

Pensamientos positivos, esos que sientes que te nutren el alma, desde tu mente.

A veces, nos suele pasar que nos desbordan las responsabilidades, las preocupaciones (el trabajo, los hijos, la familia, la casa, dinero, etc.) y entonces las anteponemos a nosotros mismos, dejando de prestar atención a nuestro mundo.

Poco a poco, y sin darte cuenta, vas dejando a un lado las cosas que te gustan hacer, “te llenan”… leer, escuchar música, ver tus películas favoritas, escribir, etc.

Pero ten presente una cosa, si no te cuidas a ti misma, tanto interna como externamente, nadie lo hará.

¡NO ES FACIL!. Pero ánimo, tampoco es imposible 😉

Y eso es lo que quiero compartir contigo, hoy: ¿por dónde comenzar a retomar tu mundo?…. te doy una pista: ¡por tu cabecita!

1. Busca momentos para conectar conscientemente con tu diálogo interior.

El 80% del día estamos “pensando y diciéndonos cosas de manera automática” (hay que comprar esto, la reunión de vecinos, reparar lo otro, ¿qué puedo preparar para cenar?, el dinero no me alcanza para x, etc.). ¡Esa vocecita en nuestra cabeza la tenemos casi siempre!

Una de las claves es aprender a ser conscientes de ese 80% de pensamientos que nos rondan por la cabeza. 

Cuanto más consciente eres de tus pensamientos, mejor, ya que puedes filtrar los que te son útiles y los que no.

Paso a paso, aprendes a diferenciar los pensamientos que te ayudan a encontrar opciones para solucionar un problema o te aporta algún aprendizaje válido para ti.

Así que, encuentra tu momento en:

  • El instante de tomarte el café, ese puede ser una buena oportunidad para ir analizando esa calidad de pensamientos. Te confieso que, como amante del café, es uno de mis momentos favoritos. Me sumerjo en el aroma del café recién hecho, agarro la taza con ambas manos y mi mirada se pierde dentro de la taza y comienza mi micro-momento de conexión interior. **ya te contaré cómo hice para que en la hora del café, mi mente trabajara para mi**
  • La hora del baño.
  • Haciendo cola en el supermercado o en el banco.
  • Esperando a que salgan los niños del colegio.
  • La hora de ordenar la ropa.
  • Paseando a tu mascota.

– Continúa tu propia lista. Apunta en papel todos esos momentos que se te pasen por la cabeza que puedes aprovechar.
– Ponlo en la nevera, tu mesita de noche, en tu bolso/cartera y repásalos de vez en cuando. Si tienes oportunidad aplica cada uno de ellos, hasta que encuentres con el que más conectas y haz de ESE, TU MICRO MOMENTO (ojo, también puede cambiar a lo largo del tiempo, hay que ser flexibles).

2. Hazte estas preguntas, hasta que vayas interiorizando ese proceso de tu diálogo interior.

– ¿Cuáles son esos pensamientos que más se repiten?
– A lo largo del día, ¿qué cosas se vienen a mi cabeza sin saber por qué?
– ¿Gano algo si sigo pensando sobre lo mismo?
– ¿Cuánto tiempo llevo pensando sobre esto?
– ¿He dejado de hacer cosas que me resultan entretenidas por estar desanimado pensando en algo que no me beneficia en nada?
– ¿Este pensamiento me conduce a alguna parte?
– ¿Me agrada hacia donde me está conduciendo éste pensamiento?
– ¿Este pensamiento genera en mi emociones positivas?
– ¿Podría pensar otra cosa que me genere emociones positivas? ¿cuáles?
– ¿Qué pensamiento positivo puedo rescatar de esta situación que me permita restarle fuerza al negativo que estoy percibiendo ahora mismo?

3. Identifica patrones repetitivos.

Muchos de esos pensamientos que tienes a lo largo del día serán sobre lo mismo pero con “palabras” o “maneras de decírtelo” diferente.

Identifícalos y evalúa si es necesario que le prestes atención, si es así ¿cuál es tu poder de acción o de influencia sobre ello?, y decide cómo actuar.

Si es algo que no depende de ti o no es el momento de actuar, TOMA LA DECISIÓN de aplazar “ese pensamiento” en el tiempo (déjalo ir, déjalo pasar) hasta que llegue el momento que sea realmente útil y necesario “traerlo” de nuevo a tu presente.

4. Aliméntate de pensamientos positivos, que te aporten valor.

Bien, todo este proceso de mantenerte consciente y alerta de la calidad de tus pensamientos te deben llevar a filtrar tanto los que son negativos como aquellos que, por repetirse, te consumen energía.

Una vez que aprendes a identificar y reconducir esos patrones de pensamiento tendrás espacio para que se presenten pensamientos nuevos y, por ende, de mejor calidad, proporcionándote mayor entusiasmo y bienestar.

Sólo tú sabes cuales son esos pensamientos positivos, esos que sientes que te nutren el alma, desde tu mente, ¡ESOS! 😉

Gracias por estar allí ❤️   J.

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